Luna Salvaje – Capitulo Dos

 

CAPITULO DOS

—Mi señor, un cachorro Naiidian pide subir a bordo. Hará lo que sea por un empleo. Esas fueron sus palabras.

Zane miró sorprendido al intercomunicador en su escritorio. Duane —el piloto de la nave— nunca lo interrumpía por ese tipo de cosas. ¿Un cachorro Naiidian? Hace mucho que no veía a un Naiidian en este planeta. Muy pocos dejaban Naiid.

Tenía curiosidad en saber por qué un cachorro Naiidian estaba pidiendo un trabajo en su nave.

—¿Le sucede algo?

—Está algo golpeado, luce nervioso y muy asustado. Creo que está en peligro, mi señor.

—Déjalo subir a bordo, y tráelo a mi cabina.

—Sí, mi señor —respondió Duane antes de cortar la comunicación.

Zane volvió a girar su rostro, y se mantuvo con los brazos entrelazados tras su espalda. Miró el cielo a través de la gran ventana de su pequeña oficina en la nave. Se quedó quieto allí sin poder despegar la mirada de la noche. Las estrellas titilaban brillantes en el cielo, y en dos días, la luna pronto estaría llena. Ya quería ver esos cálidos rayos de color plata iluminando el planeta. Jamás se cansaría de admirar la paz que sentía bajo el abrigo de la noche. Eran pocos los momentos en que podía disfrutar de una noche en calma.

Tenía que revisar los asuntos que su abuelo Devon había dejado pendientes antes de asumir —como único heredero de los Draco—, su puesto vacante en el Consejo de Mando.

Aún era difícil asimilar que su abuelo Devon había muerto hace unos días. Jamás creyó que a pesar de la crueldad del hombre, la muerte se lo hubiera llevado bajo su manto sin ningún inconveniente.

Cerró los ojos y trató de aplacar los dolorosos recuerdos que tenía de ese hombre. Había sido duro vivir con su abuelo. Era casi imposible poder olvidar todos los maltratos, las amenazas, y el odio brillando en su mirada cuando el viejo lo miraba. Su abuelo odiaba que Zane se pareciera físicamente a su padre, al hombre que según las palabras de su abuelo, arruinó la estirpe de los Draco.

Sacudió la cabeza, despejando esos oscuros recuerdos lejos de su mente. Tenía cosas más importantes en qué pensar.

Giró su mirada hacia la pantalla en su escritorio, las pruebas que el Segundo Comandante Rhodes había encontrado, eran preocupantes. Alguien había asesinado a su abuelo. A pesar de todo su poder en el Consejo de Mando del Comando Terrestre, alguien había penetrado en la seguridad de su Mansión, y lo había asesinado, haciendo pasar el homicidio como una muerte natural. Zane lo había sospechado cuando sucedió, pero ahora que había pruebas; la posibilidad de que él fuera el siguiente, era muy grande.

Al morir su abuelo, Zane era heredero de una posición en el Comando, y tenía la posibilidad de obtener la Presidencia. Sus logros como Oficial en la Flota, lo hacían un candidato idóneo para el puesto, y más ahora que el actual presidente estaba por terminar su mandato.

Tenía muchas preguntas bailando en su cabeza.

¿Por qué alguien había acabado con la vida de su abuelo? ¿Qué había descubierto el viejo Devon para callarlo permanentemente? ¿Y quién había sido capaz de matar a uno de los hombres más importantes del Consejo de Mando?

Los golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos.

—Adelante —dijo mientras se giraba.

Se quedó allí de pie, con la boca abierta observando a ese pequeño Naiidian. Jamás en su vida había visto a un ser tan hermoso. Bebió de su imagen como un hombre sediento en un desierto. Podía ver las dos pequeñas orejas triangulares a través del cabello largo y multicolor del felino. Los hilos de seda rubios, dorados y marrones apenas podían ocultarlas. Su dorada piel lucía tersa y suave, pero fueron sus hermosos y brillantes ojos dorados los que lo atraparon bajo su hechizo.

Su polla se llenó con tan sólo mirar esos ojos.

—Gracias Duane —dijo en un murmullo ronco.

Duane le dio un asentimiento, antes de dejarlo solo con el Naiidian.

Zane deslizó su mirada por el pequeño cuerpo del gatito, y gruñó. ¡Jodidas Estrellas! ¿Qué demonios le pasaba? Su polla dolía atrapada en sus pantalones. Y su corazón golpeaba fuertemente en su pecho.

Sacudió su cabeza, intentando aclarar la bruma de deseo que nublaba su mente, pero era una tarea imposible.

El caminar seductor del gatito, junto con los lindos ronroneos saliendo de su pecho. Lo hicieron temblar de deseo y necesidad. Respiró profundamente intentando tranquilizarse, pero el delicioso y especiado aroma llenando sus sentidos, golpeó su control, tirando su cordura por el suelo. Se acercó al gatito en dos pasos, y lo tomó entre sus brazos.

Ambos gimieron cuando sus cuerpos entraron en contacto.

—Por la Entidad Suprema… ¿Qué demonios me sucede? —gruñó Zane. Levantó su mano y acarició suavemente la mejilla del gatito. El pequeño inclinó su cabeza, cerró los ojos, y empezó a rozarse con su mano lentamente, disfrutando del contacto y haciendo ruiditos en su pecho.

El ronroneo subió de volumen, y la descarga de lujuria que recorrió el cuerpo de Zane casi hace que se corra en sus pantalones como un adolescente. ¡Jodidas Estrellas! ¿Qué rayos le sucedía? Su polla dolía, y sus bolas estaban apretadas, listas para soltar su carga.

Jamás en la vida había sentido esta necesidad, esta hambre que no lo dejaba pensar. Quería al pequeño gato desnudo, y gimiendo mientras se empujaba profundamente en su interior. Miró el rostro del felino, y suspiró extasiado por tanta belleza. El pequeño era la criatura más hermosa que había visto en su vida.

—Eres un gatito hermoso…

Su pulgar acarició la tersa piel de la mejilla del gatito, recorriendo luego esos jugosos labios que lo tentaban.

—¿Cuál es tu nombre? —susurró Zane, sin poder despegar su mirada de esos carnosos labios. Tomó una profunda respiración, y el afrodisiaco olor viniendo del gatito puso a su polla, más dura de lo que alguna vez había estado.

—Marak… —jadeó el gatito. Abrió sus labios, introduciendo el pulgar de Zane en la caverna caliente de su boca.

Zane gruñó, su mirada jamás se apartó de la fascinante imagen que brindaba su gatito. Pero quería tener esos gruesos labios rodeando algo más que su dedo.

—Soy Zane, y necesito…probarte…ahora —su gruñido retumbó en su pecho, segundos antes de apoderarse de esa boca que lo tenía al filo de la cordura.

Tomó la boca de Marak con voracidad, comiéndose los gemidos que salían de la boca del gatito. Sus manos se deslizaron por su sedosa cabellera, y jaló algunos mechones, cambiando el ángulo del beso, haciéndolo más profundo.

¡Joder! Después de probar la boca de Marak, tenía la absoluta certeza que nadie más calmaría su lujuria y necesidad como lo hacía el gatito en esos momentos.

Zane tenía problemas para pensar, sus prioridades habían tomado un giro inesperado, y lo único que quería en esos momentos, era poseer completamente a Marak. Quería tocar, acariciar y besar toda esa piel dorada. Quería verlo perderse en la fuerza de su orgasmo cuando lo jodiera. Más que nada, quería conservarlo para siempre.

Ese último pensamiento, lo despertó de un solo golpe de la bruma de deseo que lo rodeaba. Rompió el beso, pero fue incapaz de alejarse del calor agradable del felino.

—Marak,… ¿Quién eres? —murmuró, mirando fijamente el rostro del felino. Un lindo rubor marcaba sus mejillas, y sus rojos e hinchados labios lo llamaban para otro beso.

Zane usó toda la fuerza de voluntad que tenía, para poner distancia entre ellos. Dio un paso atrás a pesar del gemido de frustración que escapó de los labios del gatito, y esperó por una respuesta.

¿Qué tenía en especial ese gatito que había sacudido su control?

Marak parpadeó como si saliera de un trance, sus pupilas dilatadas ocultaban el dorado de sus ojos.

—Yo… —el gatito sacudió la cabeza, y lo miró asustado. El temor y el dolor brillando en sus ojos, sorprendió a Zane. Pero aplacó los instintos de protección aflorando de su interior. Necesitaba respuestas. Además, no podía involucrarse con un forastero Naiidian, un felino que al parecer estaba huyendo de problemas.

Se giró y caminó tras su escritorio. Tomó asiento incómodamente. Su erección seguía dura como una roca, y era doloroso estar sentado. Ese aroma delicioso del gatito lo excitaba con locura, pero no podía evitar seguir respirando profundamente ese olor maravilloso.

—Duane me dijo que buscabas empleo —dijo Zane, mientras intentaba por todos los medios, mostrar indiferencia. No quería que el gatito se diera cuenta de cuánto lo había afectado el beso, además, necesitaba mantener alejado al pequeño Naiidian.

Marak asintió, mirándolo aturdido.

—Bien, ayudarás a Trevor en la cocina —murmuró, despachándolo con la mirada. Rogó a la Entidad Suprema poder seguir con la decisión de alejarse de Marak, así que mantuvo su postura.

El gatito tardó varios segundos en obedecer, pero luego se giró y caminó hasta la puerta. Cabizbajo y con los hombros caídos, el felino le dio una última mirada llena de pena y dolor antes de salir de la habitación.

Zane suspiró.

¿Qué demonios lo había poseído para lanzarse de ese modo hacia el Naiidian?

Sacudió la cabeza, y siguió revisando los documentos del asesinato de su abuelo. Tenía cosas más importantes que tratar. Y debía olvidar lo maravillosa que se sintió la boca del gatito junto a la suya. Debía borrar de su memoria la suavidad de su piel, el rojo de sus labios, el calor de su cuerpo…

Gruñó frustrado.

¡Infiernos!

No podía dejar de pensar en el gatito.

 

17 comentarios en “Luna Salvaje – Capitulo Dos

  1. por diosssssssssssssss mujer como me tientas asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii jejejej esto se esta poniendo cada ves mejor diossssssssssss quiero mas me dueles mis colmillos por hincarlos jajajaj gracias por esta historia es tan emocionante ^^ besos cuidate

  2. aaahhhh jodido Zane, como deja así al pobre Marak!!!! al igual que Fina Lay ya quiero leer todo el libro!!! Muchas gracias por el capi 🙂

  3. Holaa Carolina!! Ahhh diosss que capituloo quieroo leer estee libroo estoy como locaa muy ansiosaa mee encantoo que primer encuentroo fue algo hot jajaja!!!me re gustoo!!! Besoss!! Buen fin de semana!!!

  4. GENIAL!!!! el cap esta muy bueno 😉 pero quede con ganas de mucho mas.. hahahaha
    ya quiero leer el libro completo.. *-*
    gracias por este nuevo cap

  5. ME ENCANTO ESTE CAPI… CALIENTE CALIENTE ESTA PAREJITA, ESPERAMOS EL PROXIMO CAPITULO, SALUDOS CAROLINA Y GRACIAS POR COMPARTIR TUS HISTORIAS.
    BESOS

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