Luna Salvaje – Capitulo Tres

Capitulo Tres

Marak caminó aturdido a través del pasillo. Ni siquiera sabía a dónde se dirigía, sólo siguió caminando. Frotó su pecho, intentando calmar el dolor en su corazón. Las lágrimas se agolpaban en sus ojos, pero se negó a dejarlas caer.

Su Corae Consorte lo había rechazado.

Se apoyó contra la pared del pasillo, y respiró profundamente. Aún podía oler el aroma de Zane pegado a su ropa. ¿Cómo era posible que ese humano fuera su compañero?

Era extraño. Pero había sentido la conexión.

Sus labios se sentían calientes por el beso. Nadie lo había besado nunca, y el beso de Zane fue maravilloso.

Había pensado…

Sacudió la cabeza. Era un tonto al pensar que Zane lo quería.

Cuando lo vio y descubrió que ese humano era su Corae Consorte, había creído que al fin estaba a salvo. Pero la frialdad que Zane mostró después del alucinante beso, fue una clara señal de que el humano no había sentido nada.

Se abrazó a sí mismo fuertemente, su cola se movía nerviosamente, golpeando el suelo.

Se sentía más solo que nunca.

Quería ir a casa. Quería estar en los brazos de su Sire, recibiendo el consuelo que tanto necesitaba. Quería el apoyo de Khalim, el hermano más cercano y cariñoso que tenía. Pero tal vez jamás volvería a casa.

Cerró los ojos unos instantes intentando calmar el dolor esparciéndose por su cuerpo, pero era imposible.

Limpió con desgana, la lágrima errante que recorría su mejilla. Estaba solo, y tal vez ya era hora de aceptar que nadie iba a rescatarlo.

Este día, había sido el día más horrible de su vida. Intentaron secuestrarlo, mataron a sus amigos, su nave desapareció, y su Corae Consorte no lo quería.Ningún ser podía soportar tanto.

Un gemido lastimero escapó de sus labios. Su cabeza dolía como si alguien estuviera estrujando su cerebro, y se sentía cansado, muy cansado.

Intentó seguir caminando, pero sus débiles piernas apenas dieron unos pasos.

¿Qué le sucedía?

—Hey, pequeño. ¿Te encuentras bien? —una gruesa voz preguntó, y fue lo último que escuchó Marak antes de que la oscuridad lo rodeara.

*****

Zane observó muy preocupado la silueta dormida del gatito inconsciente en su cama.Casi le dio un ataque cuando vio a Duane entrar corriendo a su habitación, informándole que el pequeño Naiidian se había desmayado en el pasillo.

Había hecho que la nave viajara lo más rápido posible a las tierras de su propiedad, al norte de la capital del Comando Terrestre.

Estaba nervioso. La casa no era segura, ya que a pesar de todos los artilugios de seguridad en ella, el asesino de su abuelo Devon había logrado entrar.

La tripulación de su Nave Privada estaba encargada ahora de asegurar la Mansión mientras estaban allí. Miró al gatito, sin dejar de preguntarse de qué demonios estaba huyendo el pequeño felino. Quería saber qué lo había impulsado a pedir trabajo en su nave. Giró su mirada hacia la mesa junto a la cama, y observó preocupado la Phaser ubicada sobre la superficie de madera.

¿Por qué llevaba un arma?¿De qué quería protegerse?¿Y por qué demonios no le pidió ayuda?

Pasó las manos por el cabello, despeinándolo más de lo que estaba.Suspiró cansado. Necesitaba hablar con Marak, quería que despertara.

Sacudió la cabeza, despejándose de la fatiga, pero el agotamiento lo estaba venciendo. Había velado el sueño agitado del gatito durante toda la noche. Levantó la mirada y lo vio acurrucado sobre la cama, sintió a su corazón apretarse por el sufrimiento del pequeño Naiidian.

Gruñó, y se puso en pie. Su espalda crujió cuando se estiró tratando de relajar sus músculos. La luz de la lámpara iluminaba el rostro del gatito, dándole un brillo sobrenatural a su belleza, lucía hermoso a pesar de su palidez.

Su tez dorada había perdido color, y Zane estaba preocupado.

Sven—el médico de la nave— no había podido descubrir qué estaba mal con el felino, y eso lo tenía demasiado angustiado.Zane se acercó a la cama, y limpió con un paño, la frente sudorosa del gatito.

Los murmullos de Marak no tenían ningún sentido.Hablaba sobre guardias, disparos, una nave, y luego se quedaba en silencio hasta que los murmullos volvían a empezar.

Lasmanos de Zanetemblaban.Quería tanto tocarlo. Llevaba horas conteniéndose. ¿Por qué Marak lo afectaba tan profundamente?

El gemido lastimero del gatito lo asustó.

—Zane… —susurró Marak, temblando acurrucado y hecho un ovillo bajo las sábanas de la gran cama de Zane. Sus ojos se movían agitadamente tras sus párpados, el sudor corría por su piel,y los gemidos de dolor saliendo de entre sus labiosfue lo que al fin golpeó su control.

Se sentó junto al gatito, y se acostó a su lado, tomándolo entre sus brazos. Besó su sudorosa frente, y lo apretó junto a su pecho. Le dolía ver sufrir al gatito.

—Shhh… cálmate gatito, aquí estoy… contigo —alejó el cabello húmedo de su rostro, y besó sus párpados. Respiró profundamente, absorbiendo el aroma delicioso del pequeño.

—Zane…—susurró en un quejido.

Zane bajó su mirada, acariciando la caliente mejilla. Besó suavemente los labios de Marak, y quedó fascinado con el brillo dorado de sus ojos cuando Marak al fin pudo abrirlos.

—¿Zane? —el brillo de felicidad titilando en esos ojos dorados, lo hizo sonreír como un tonto. Bajó la cabeza y probó en apenas un roce,esos suaves y carnosos labios.

—Hola gatito.

Marak sonrió.

*****

Observó fascinado la belleza de su compañero. Su Corae Consorte lo miraba con ternura, haciéndolo sonreír de felicidad.

Cerró los ojos, disfrutando de las caricias en su rostro. Su compañero lo quería. Podía sentirlo. Empezó a ronronear.El contacto con su Corae Consorte calmaba el dolor en su interior.

—¿Estás mejor?

Marak abrió los ojos, y se maravilló con los ojos verdes de su compañero. Nunca había visto un color así antes. Era hermoso.

—Sí… —susurró.

Zane se acercó y besó dulcemente su frente. Marak gimió, necesitando más.

—¿Qué pasó gatito? ¿Por qué te desmayaste? —la preocupación sonando en la voz de Zane, lo sacó de sopor en que estaba.

Marak no sabía qué decir. No quería alejar a su Corae Consorte,su vida en esos momentos era un caos, pero tampoco le podía mentir. Volvió a mirar a los ojos a Zane, y descubrió que su preocupación era verdadera.

—Yo…

El vibrante sonido del intercomunicador en la mesa, lo interrumpió.

—Señor. Tenemos compañía —susurró Duane a través del transmisor—. Trevor vio una nave aterrizar a unos metros del jardín sur, y hay otra aterrizando en estos momentos cerca de la puerta principal… Parecen  ser dos equipos de ataque del Comando Terrestre.

—¡Qué demonios!

Zane se levantó rápidamente, jalando a Marak en el proceso.

—Prepara la nave, y que nadie se enfrente a esos tipos. Son demasiados peligrosos para confrontarlos—dijo mientras ayudaba a Marak a vestirse.

—¿Qué sucede? —preguntó con curiosidad Marak.

—No lo sé.

Una llamada a través del holotransmisor los paralizó otra vez. Zane se acercó al aparato, y suspiró aliviado.

La imagen del Segundo Comandante Rhodes, apareció sobre el holotransmisor. La preocupación en su rostro era alarmante.

—Zane, tienes que salir de allí… ¡Ahora!

Marak observó fascinado el rostro del Comandante. Era la viva imagen de Zane, sólo que unos años mayor. Observó a ambos hombres, deslumbrado por el parecido que tenían. ¿Eran parientes?

—¿Por qué? ¿Qué pasa?

—Alguien presentó ante el Consejo de Mando, pruebas que te involucran en el asesinato de tu abuelo Devon —miró a Zane con pesar—. Desde ahora, eres el más buscado en el Comando Terrestre.

—Pero yo no…

—Lo sé, hijo. Pero tienes que huir. Aún no tengo ninguna pista de quién está detrás de todo esto, y no puedo permitir que vayas a la Prisión de Máxima Seguridad en Marte—suspiró cansado—. No saldrías vivo de allí.

Zane asintió.

—Nos mantendremos en contacto, y…cuídate —susurró el Comandante antes de que la comunicación se cortara.

—Debemos salir de aquí.

Zane borró todas las llamadas guardadas en la memoria del holotransmisor, y luego abrió un armario llenó de armas.Tomó dos Phasers, cristales de energía azul para cargar los Phasers, y varios aturdidores[1].

Marak salió del asombro en que estaba, y cogió el arma sobre la mesa junto a la cama.Se acercó a Zane, tomando una hermosa espada de acero Khiqliano—el acero más liviano y fuerte del universo—, colocándose el arnés tras la espalda. Varios cristales de energía llenaron sus bolsillos, y luego se giró a Zane, quién lo observaba con sorpresa y un brillo de lujuria en su mirada.

Marak se movió nervioso, y carraspeó. —Ya estoy listo.


[1]Pequeñas esferas plateadas que al activarse emitían un sonido agudo que dejaba inconsciente por varios minutos.

19 comentarios en “Luna Salvaje – Capitulo Tres

  1. ay Dios!!! quiero un gatito como Marak, parece tan frágil, pero a la vez es tan fuerte! muchas gracias por el capi, estaré ansiosa esperando el próximo!!!

  2. Holaa Ahhh cada vez se pone mejor!!! Como pudo quedar ahí quiero saber que mas siguee ahhhhh estoy ansiosaa!!! Me encanto el capitulo!!! Y quiero saber mas…graciass!!! Besos y que tengas buen día!!!

  3. OMG!!! ya estan apareciendo los problemas.. pobre Marak que sufre por Zane…espero que ahora si su Corae lo acepte….esperando ansiosa otro capi…gracias

  4. Gracias por el capitulo y por el esfuerzo para escribirlo, cada vez se pone más interesante y cada vez con mas intriga. Por favor……queremos el libro completo!!!!!!! 😉

  5. Gracias por el capi, y por una vez es cosa buena ir con retraso en la lectura porque así ya tengo el siguiente capi esperando jeje. Esta genial y superemocionante. Besos

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