Atendiendo al General – Capitulo Uno

Capitulo Uno

El Teniente Brandon Becket suspiró de tristeza mientras terminaba de guardar todas sus pertenencias en una pequeña caja de cartón. Después de los tres años que había pasado tras ese escritorio, no poseía muchas cosas que pudiera llevar.

Le echó una mirada a la habitación, y le gustó ver que dejaba todo en orden, y en su perfecto lugar. Su reemplazo no podría quejarse de nada. Volvió a tomar asiento, y siguió clasificando las citas importantes en la agenda del Gral. Hunter.

Dolía saber que dentro de una hora, tendría que dejar para siempre, el cargo de asistente del General. Dolía también saber que había sido estúpido y tonto,anhelar a alguien por tanto tiempo, sin tener alguna esperanza.

Se quitó las gafas, y presionó sus parpados con el talón de sus manos. Estaba cansado, cansado de amar a alguien que nunca en la vida lo miraría nada más que como un soldado a su servicio. Y odiaba tener que usar la salud de su madre como excusa para dejar la Armada. Pero no podía seguir allí, sentado, observando al General, y suspirando cada vez que lo miraba.

Además, su madre lo necesitaba en estos momentos, y tal vez ya era tiempo de cambiar su vida. Seguir en la vida militar, significaba seguir ocultando lo que verdaderamente era. Y ya no quería hacerlo más.

Sus pensamientos giraron hacia el General, y suspiró desconsolado.

¡Dios! Había sido un infierno tener que ocultar sus sentimientos. Era aterrador para un chico gay, vivir en un mundo de militares estirados y de mente cerrada que podían echarte de la Armada, sin ningún tipo de consideración por los años sirviendo al País.

Sólo tenía unos minutos más con el hombre de sus sueños, y le dolía el corazón.Las lágrimas se agolparon tras sus párpados, y trató de contener los sollozos que se formaban en su pecho. No quería dejarlo. Era un adicto al hombre tras el traje lleno de condecoraciones. E iba a morir de sufrimiento cuando no lo viera más.

Respiró profundamente, intentando calmarse. En unos minutos el General volvería de su reunión con los oficiales de Inteligencia Militar, y tendría que tenerle los documentos enviados recientemente de Oriente Medio.

—¿Se encuentra bien, Becket?—la voz gruesa, profunda, y sexy llegando a sus sentidos lo hizo saltar, dejando caer sus gafas al suelo. Se limpió los ojos, y trató de enfocar hacia la imagen frente a él, pero era difícil ver sin sus gafas. Podía apenas ver el contorno de un cuerpo grande bloqueando la puerta.

—Sí, Señor—su voz salió aguda y nerviosa, pero no pudo evitarlo. Se inclinó, y empezó a buscar sus gafas a tientas. Era patético pensar que lo último que el Gral. Hunter recordaría de su asistente,fuera lo ciego y torpe que era.

Pudo sentir el caliente cuerpo de su jefe junto a él, ayudándolo a buscar. Sus manos temblaron incontrolablemente cuando la fuerte mano del General tomó una de las suyas y puso sus gafas en ella.Una corriente de electricidad recorrió su brazo, estremeciéndolo de pies a cabeza.

—Aquí tienes, Becket—Brandon tuvo que reprimir un gemido cuando escuchó su nombre como una caricia.

Se puso en pie, colocándose las gafas en el proceso.Le echó una mirada al General, y lo vio fruncir el ceño mientras éste miraba la caja con sus pertenencias.¿Qué era lo que estaba molestándolo?

Recorrió su mirada por el cuerpo fornido del General, y contuvo el suspiró que amenazaba escapar de sus labios. ¡Dios! Jamás se cansaría de mirarlo.

Alto, de hombros anchos, y músculos muy bien definidos ocultos bajo el uniforme. Era un hombre muy atractivo. Ojos café chocolate, pómulos altos, mandíbula fuerte, gruesos labios, mirada penetrante, y su cabello castaño mezclado con hilos de plata apenas visibles en el corte reglamentario.

Era un hombre sexy, pero su madurez era lo que más lo atraía.

—Veo que ya empaquetó sus cosas, Becket.

Brandon miró la caja, y asintió.

—Así es, Señor. Terminaré de ordenar su agenda antes de irme.

El General Hunter le dio una mirada intensa antes de asentir. Brandon sentía a su corazón latir a un ritmo desenfrenado.

—Bien. Antes de salir, pasepor mi oficina.

¡Oh Dios! Esa voz lo estaba poniendo duro, tragó el nudo en su garganta.

—Entendido, General. En unos minutos voy a su oficina.

El General asintió y caminó directo a su oficina. Brandon volvió a su escritorio,y acarició el punto exacto donde el General lo había tocado. Todavía podía recordar lo maravilloso que se sintió el contacto.

Regresó al trabajo, y se distrajo terminando de ordenar los documentos. El tiempo pasó sin que le prestara atención. Miró su reloj de pulsera, y se sorprendió al notar que sólo faltaban dos minutos para que su tiempo con Travis…el General Travis Hunter, terminara.

Archivó los documentos, limpió el escritorio, y miró hacia la puerta de Travis. Tenía miedo de meter la pata si lo veía antes de irse.

Aún podía recordar la primera vez que lo vio. No había podido emitir ninguna palabra al estar frente a Travis. Lo supo desde ese día. Había sido amor a primera vista. La fuerza y el poder en su persona, lo habían deslumbrado, haciéndolo caer enamorado con tan sólo una mirada.

El reloj marcó la hora de salida, así que se puso en pie y caminó hasta la puerta de la oficina. Llamó a la puerta, y esperó. Sus nervios lo estaban haciendo sudar frío.

—Adelante.

 

El Gral. Travis Hunter se reclinó sobre el asiento de su escritorio, y estudió atentamente a su asistente de pie junto a la puerta. ¡Joder! El chico seguía luciendo igual que cuando fue asignado a su servicio. Lindo y joven.

Se pasó la mano por su corto cabello, tratando de calmar el desasosiego acumulado en su pecho. Se sentía dolido por la partida de Becket. Jamás imaginó que el chico dejaría su vida en la Armada para volver a ser un civil. ¿Qué lo había motivado a esa drástica decisión? Sabía que no era debido a la enfermedad de su madre, así que estaba devanándose los sesos buscando una respuesta.

—Toma asiento, Becket.

El nerviosismo de Becket lo desconcertaba. Después de estos tres años, el chico seguía comportándose como si fuera a gritarleo golpearlede un momento a otro.

—Sí, Señor.

Observó fascinado los movimientos torpes del chico. Estaba agradecido que su instructor en el Entrenamiento Básico haya notado la falta de habilidad de Becket para entrar en combate, y lo haya mandado a trabajo de oficina. Porque sino, ahora el chico sería una cifra más de muchos de los jóvenes que morían en países extranjeros. Y ese pensamiento lo asustaba más de lo debido.

No sabía que tenía el chico, que lo desconcentraba cada vez que estaba a un radio de cinco metros. Su sola presencia lo abrumaba como ninguna otra cosa, y sacaba a flote los deseos que había sepultado en su interior por más de treinta y dos años, desde el día que en se alistó a la Armada.

Sacudió la cabeza, y apoyó las manos en su escritorio.

—¿Por qué solicitaste salir del servicio, Becket? ¿Qué te motivo a dejar la Armada así de repente? —observó esos hermosos ojos azules, intentando descubrir la verdad—. Puedes confiar en mí.

Becket mordisqueaba su labio inferior mientras lo miraba, evaluándolo. Miró el reloj en la pared, y suspiró rendido. Travis fijó su mirada también en el reloj, y sintió a su corazón apretarse dolorosamente en su pecho. Era la hora de que Becket se marchara, y tal vez nunca más lo volvería a ver.

Pum. Pum. Pum.

Golpeaba su corazón frenético, acelerándose a cada segundo.

Pum. Pum. Pum.

Sentía un nudo alojado en su garganta, impidiéndole respirar.

—Yo… lo siento, no puedo decirlo —Becket se puso en pie, y se giró con intención de irse.

Travis se movió con rapidez y sigilo, tomando el brazo de Becket en un fuerte agarre, impidiéndole marcharse.

—No.

Becket levantó su rostro, mirándolo con ojos dilatados, y la respiración jadeante.

—¿Señor?

Travis bajó la mirada, y respiró profundamente, intentando por todos los medios calmarse. Pero algo fuerte tiraba de su pecho hacía el chico. Lo había sabido desde que lo vio la primera vez, y aún así, había logrado controlarlo. Pero ahora, cuando la posibilidad de perderlo lo había golpeado, sus necesidades y anhelos salían a la superficie, clamando que tomara lo que tanto había querido estos tres últimos años.

Se acercó lentamente, y vio con regocijo el deseo brillando en los ojos de Becket. ¿Cómo no lo había notado antes? Becket también lo quería. Levantó su mano, y acarició muy suavemente su barbilla.

—¿Señor? —jadeó Becket, mirándolo con temor y anhelo.

Travis gruñó. Bajó la cabeza, y tomó de forma voraz la boca que había deseado por tanto tiempo.El deseo salió de su pecho como un geiser, inundando su cuerpo con un hambre incontrolable. Tanto tiempo sin poder dejar salir sus necesidades. Tanto tiempo, dejando de lado esta parte suya sin explorar.

Becket se aferró a su chaqueta llena de condecoraciones, y a Travis le importó una mierda si lo estropeaba. Lo único que quería, era seguir devorando esa dulce boca. Jugó con sus labios, instándole a abrirlos. Gimió desde lo profundo de su garganta cuando sus lenguas entraron en contacto.

Los gemidos que el chico emitía lo habían puesto duro desde el primer instante en que los oyó. Deslizó sus manos por la espalda de Becket, deseando poder tocar su piel desnuda. Y esa, era una buena idea. Se apartó de Becket, con la respiración agitada y sus sentidos enfebrecidos.

—Échale llave a la puerta, Becket.

El chico asintió como si estuviera en trance, e hizo lo que se le ordenó. Rápidamente volvió a su lado.

Travis se apoyó en la superficie pulida de su escritorio, y observó a Becket de pies a cabeza. Sentía a su eje endurecerse dolorosamente con tan sólo mirar susazules ojos oscurecerse con pasión.

—Desnúdate —ordenó con voz ronca.

Becket…, no, no Becket, el hombre que tenía frente a él,el hombre que pensaba hacer suyo era Brandon, su Brandon. Se quedó quieto, y su corazón se saltó un latido cuando la piel de Brandon quedó descubierta. Se lamió los labios y gimió al tener a su asistente desnudo frente a él. Se regodeó con toda esa piel blanca. Los músculos firmes eran una tentación que pensaba explorar con su lengua. Sabía que era una estupidez hacer esto aquí, en su oficina, pero su polla había drenado la sangre de su cerebro, y su cautela había quedado tras la puerta cerrada.

—Ven aquí —murmuró con la voz cargada de lujuria.

 

Brandon gimió, sentía a su corazón querer saltar fuera de su pecho. La caliente mirada de Travis hizo que una gota de presemen resbalara por su eje, arrancándole un gemido.

Lentamente caminó hasta Travis, respirando agitadamente. Su erección golpeaba su abdomen a cada paso. Jamás hubiera imaginado que Travis lo quisiera tanto como Brandon lo quería. Sus pasos se detuvieron a unos centímetros de Travis.

Observó fascinado la respiración agitada de su General, el deseo brillando en los ojos cafés de Travis tenían a su eje pulsando, listo para soltar su carga.

Gimió cuando Travis levantó sus manos y empezó a acariciar su piel, sus dedos delineaban su cintura, deambulando hacia sus erectas tetillas. Cerró los ojos y se concentró en la sensación de las calientes manos acariciándolo con ternura.

Nunca imaginó que esto que estaba experimentando sucedería alguna vez. Ni en sus sueños más extraños, hubiera imaginado algo así. Ondas de placer viajaban por su cuerpo con cada caricia en su piel.

—Suave,… tu piel es tan suave…—susurró Travis sin dejar de tocarlo.

Brandon abrió los ojos, y un escalofrío recorrió su cuerpo cuando la mano de Travis tomó su eje. Tragó el nudo en su garganta, y un largo gemido brotó de sus labios.

30 comentarios en “Atendiendo al General – Capitulo Uno

  1. Waaawwww….este primer capi me mató! El General me lo imagino todo sexi en su uniforme lleno de condecoraciones. Y Brandon, tan lindo y sexi…imposible que se resista su buenorro jefecito jiji

    Gracias por esta nueva historia y espero que la continúes pronto.

    Saludos

    Keyar

  2. WOW!!!!! LITERALMENTE ME HAS EN SHOCK O.o KIERO UN GENERAL!!!!!……..ESTUVO MUY BUENO EL CAP Y LA HISTORIA SE VE K VA A ESTAR MEJOR FELICIDADES!!!!! Y ESPERO PUBLIQUES PRONTO 🙂

  3. Oh Carolina, gracias :’D…esta genial!!, espero con ansias los demas capitulos :), me encanta…y Brandon ❤ mi nuevo amor platonico *-*…que estes bien! 😀

  4. por diossssssssssssssssssssss si asi es el primer capitulo quiero massssssssssssssssssssss grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr mujer me pusiste a mil quien fuera el asisitente jejejej gracias por darnos una hemorragia nasal jaja besos espero con ansias massssssssssssssssssssssssssss

  5. Oh cielos! este primer capitulo esta super bueno yo tambien quiero más, cada historia que creas siempre son tan interesantes y buenas, gracias por dejarnos leer tus historias.Besos

  6. Wowwww, que primer capítulo, mi Dios… estoy de acuerdo con Joalma, yo también quiero un general de esos, aunque un poco más joven!! Felicitaciones por las hermosas historias que escribes y gracias por compartirlas.

  7. aaahhhh eres mala, como le cortas en lo mas bueno, si fuera hombre es como si me hubieras apretado el pene cuando estaba a punto de correrme!!! … que cosas me haces escribir jajajaja gracias por el capi, estaré ansiosa esperando el siguiente…es por eso que no me gusta leer por capis, pero ya que empecé no puedo parar! hasta pronto bye^^

  8. uffff~ ese primer capitulo esta que arde Carolina hahahahha quiero leer mas sobre ese sexy general , estaré ansiosa por el leer el siguiente cap 😉

  9. ME HA ENCANTADO EL CAPÍTULO. QUIERO UN GENERAL EN MI VIDA. ESPERO QUE PRONTO PUBLIQUES EL SIGUIENTE CAPITULO. POR DIOS, NO NOS DEJES ASÍ. GRACIAS POR TU TRABAJO.

  10. Holaa Ohhh siii que genial primer capitulo me encanto gracias Caro por subirlo me re gusto ufff a ver que pasa entre estos dos quiero saber mas …gracias gracias!!!Ohh quieroo un general uffff jajaja!!!! Besos y buen diaa!!!

  11. Damn it! Q sigue? ;O;…me has dejado mal mal >///////////////< y para variar estoy escuchando una canción q lo hace todo más sexy aún (si es posible) @o@…Gracias por el capi, estaré esperando impacientemente el siguiente ❤

  12. Hola, no habia podido comentar, pero he de decir que me encanta la forma en la que escribes, gracias por compartir tus maravillosas historias con los demas. En cuanto a este capitulo se nota que la historia será buenisima ya que el capi esta super HOT. Saludos

  13. Lindo, que lindo….. y caliente!!!! jajajajajaja…… esperemos el próximo capítulo, cada vez me enganchas mas con tus historias, muchas gracias por hacerlas y publicarlas para poder disfrutarlas.

  14. Diositoooooooooo carolina, que morbo me dan las historias de militares con sus bonitos uniformes, ñannnnnn¡¡¡¡ me los comeria.
    jejeje¡¡¡ esperando el segundo cap.
    besos guapa

  15. WOW CON EL GENERAL!!! MUY BUEN PRIMER CAPITULO DE ESTA NUEVA NOVELA QUE SABEMOS SERÁ GENIAL… GRACIAS POR COMPARTIR TUS HISTORIAS CAROLINA. BESOS

  16. Llalala he aquí yo de vuelta!
    ¡Amé este primer capítulo! Sacando de lado el hecho de que lo hayas escrito tú, tengo cierto, em, no sé si fetiche sea la palabra adecuada pero te da una idea de qué hablo, no?
    Bueno, realmente espero que la continúes pronto! & muchas gracias por compartir tu talento con nosotras 🙂

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